La historia de esta empresaria textil regional ha sido de dulce y agraz, creció y se formó en Buenos Aires y debió trabajar desde los once años, época de la cual no tiene buenos recuerdos. Hoy es dueña de una de las marcas más prestigiadas en trajes de baño, con la fábrica en Villa Alemana y seis locales en la zona y Santiago.

 

Por Maureen Berger H.

Fotografías Vernon Villanueva B. y gentileza de Pablo Rincón.

 

“Lo más difícil que me ha tocado vivir, es el trabajar desde los once años en talleres y fábricas en Buenos Aires, eso me ha dejado marcada. Cuando veo niñitas de once años y observo que juegan con muñecas, bicicletas o escuchan música, pienso que yo a esa edad estaba laborando desde las siete de la mañana a las siete de la tarde. Fui muy mal tratada, abusada y mal pagada… eso me hizo sufrir mucho”, recuerda emocionada Tatiana Shehadeh (43), a quien la vida le dio la oportunidad de emprender y triunfar en el competitivo rubro del diseño y confección de trajes de baño.

 

Desde la Quinta Región lidera una empresa que ya cuenta con seis locales en la zona y Santiago, una fábrica en Villa Alemana y bastante prestigio, especialmente por sus creativos diseños y el toque personal que impregna en cada prenda, quizás derivado de la mezcla de sus ancestros palestinos, vascos y franceses.

 

¿Cómo superaste los traumas de infancia?

 

Fue difícil, al no tener padres que me brindaran su protección, tuve que dar la pelea sola. Ellos se separaron cuando yo era chica y cada uno partió y rehízo su vida por su lado, sin considerarme en lo absoluto. Logré sobrevivir a la maldad intrínseca de los que me rodeaban. Fui muy carente de amor y respaldo, estaba ansiosa de que me amaran y me aceptaran, pero no siempre los seres humanos tenemos padres responsables. Por eso pagué en la escuela de la vida con mucho sufrimiento y hay muchos detalles que me tocó vivir que fueron traumáticos y prefiero guardármelos. Gracias a Dios, de ser débil, pasé a ser poderosa.

 

Pero no todo fue gris…

 

Claro que no, desde los nueve años, mi corazón se inclinó hacia todo lo que fuera arte, me gustaba pintar en géneros, además amaba armar y desarmar; por ejemplo, desarmaba una falda y me hacía un pantalón pescador. Venían mis amigas con trapitos que compraban en las Baratelas y yo las vestía preciosas. Compraba revistas de moldes y patrones y me quebraba la cabeza tratando de comprender ciertas cosas relacionadas con la moda. Desde chica veía todos los días La moda al día con Beatriz Vicencio. Hoy la propia Beatriz me llama para hacer desfiles con mis trajes de baño en Apumanque, algo que cuando era niña jamás imaginé, increíble ¿no?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TRAJES CON PSICOLOGÍA

 

Tatiana nació en Limache, hija de padre palestino y madre vasco-francesa, ya más adulta estudió, en la universidad UBA de Buenos Aires, diseño en vestuario y en Ingeborg Kosh, se especializó en escalado textil industrial. “Cuando empecé a trabajar cortaba hilachas en los talleres; a los catorce años aprendí a usar la máquina Recta, la Oberlock y luego la Colleretera. A los diecisiete conocía todos los pasos desde el corte hasta la confección, pero no sabía crear. Comencé a desarmar sostenes, a analizarlos y me daba cuenta de que achataban el busto, entonces, yo les daba más profundidad a las copas, etc. Les dejaba buenos contornos para que no sacaran los malditos rollos. Así, también analizaba los calzones, la idea es que no se hundieran en la piel ni menos que se hicieran bolsas. Que si se mojaban no se transparentaran y que mis trajes de baño les produjeran seguridad. Me quebré la cabeza pensando, pues siempre mi primera intención ha sido usar la psicología para poder ayudar de verdad a las mujeres”.

 

 

 

¿Cómo recuerdas los primeros años?

 

En mis inicios en el diseño, tras pasar muchos años confeccionando trajes de baño en fábricas enormes de Buenos Aires (como Paul Klee, Soleado, Estupenda y Sunstroke), comencé a analizar y me di cuenta de que todos eran para flacas, “sin carne”, que no tenían buenos contornos. Descubrí que las diseñadoras tituladas siempre hacían cosas lindas, pero solo para portadas de revistas. Pero en la práctica las mujeres comunes, con estrías, tallas diferenciadas, caderas anchas, mucho busto etc., no tenían quién las vistiera.

 

 

¿Trabajaste en otras empresas en Chile?

 

Sí, en Catalina, Bien Jolie y Confecciones Hollywood en Santiago, hasta que me independicé en 1990, comprando mis primeras máquinas. En 1998, inauguré, en plena crisis asiática, el primer local en galería Dos Caracoles de Providencia, Santiago. Tenía mucho miedo, pero fue un éxito. Todas las mujeres que transitaban por ahí preferían mis trajes de baño.

 

 

¿Cuál es tu estilo?

 

Ciento por ciento vanguardia, voy adelantada en el traje de baño más que nadie, no solo porque quedan bien, hay para todos los gustos y tallas, sino porque mi elección de lycras es hermosa. Mis clientas me avalan, son tantos los mails de felicitaciones que no tengo tiempo de responderlos. Hay algo que las clientas que no me conocen no saben, y es que deseo que amen mis prendas de vestir, porque yo amo que ellas sean felices viéndose lindas sin importar su talla.

 

 

¿Qué rango de tallas exactamente?

 

Los rangos de tallas van desde S hasta XXXXXL, mujeres sobre los ciento treinta kilos. Para los bikinis tú elijes el calzón que mejor te acomode, desde colaless, calzón de distinto modelo hasta hot pants. Hay trikinis para disimular cicatrices y estrías post embarazo. Ofrezco tankinis y trajes de baño enteros. Si no hay nada que te quede bien, te lo hago a la medida en la fábrica de Villa Alemana.

 

 

¿Cuáles son las lycras que empleas?

 

Trabajamos con Lycra Dupont de Argentina y Brasil, algunos estampados los traemos de Italia, otras de Oriente, me abastezco mucho de accesorios y cosas lindas en Buenos Aires.

 

 

 

ACELERADÍSIMA

“Siento que algo aporto a la moda nacional, esa es mi fortaleza, sin jactancia, sino con mucha humildad”.

 

“Trato de adaptar mis pensamientos y diseñar pensando siempre en cómo lograr que el producto no solo se vea bien en el maniquí, sino en todas las mujeres”.

 

 

 

Los días de esta empresaria son aceleradísimos “voy por la vida siempre con la cabeza llena de ideas y trato de adaptar mis pensamientos y diseñar pensando siempre en cómo lograr que el producto no solo se vea bien en el maniquí, sino en todas las mujeres. Durante cada jornada me traslado a los diferentes locales e intento que las vendedoras sean muy positivas y amorosas para tratar a las clientas”, comenta esta mujer que está casada con Juan Raúl Gutiérrez, gerente de la empresa, y son padres de Julián Faridh (6) y Adgad Karim (4). “Trabajamos juntos con mi marido, los dos hemos formado nuestra empresa, él administra todo el negocio. Antes no sabíamos nada de cómo hacer para salir adelante en la vida sin ser apatronados, pero nos atrevimos”, agrega Tatiana.

 

 

¿Qué es lo más grato de tu profesión?

 

Estoy totalmente fascinada con todo mi trabajo, me encanta cuando veo a mis clientas felices, ya sean mujeres de tallas grandes o delgadas. Me alegra ver que soy considerada una diseñadora de alta costura y que me llamen de los canales de televisión pidiendo mis trajes de baño, pues causan sensación. Andrea Tessa, Carolina Arregui y Ana María Gazmuri son clientas habituales. Siento que algo aporto a la moda nacional, esa es mi fortaleza, sin jactancia, sino con mucha humildad.

 

 

¿Has tenido caídas como empresaria?

 

Sí, debo de reconocer que me caí feo cuando me dediqué a hacer ropa deportiva. ¡Qué mal me fue! Nunca logré vender nada, las prendas terminaron en la casa de mis perras abrigándolas para el invierno ¡muy mal! (ríe). Como diseñadora de deportes me saqué un rojo bien rojo.

 

 

También diseñas vestuario…

 

Efectivamente, la línea de ropa partió cuando reconocí que el deporte no era lo mío, me costó reconocerlo. Me di en la cabeza contra la pared ocho años de penosos inviernos sin ni uno. Tenía que hacer algo para que el invierno produjera frutos y las vacas flacas engordaran de alguna manera. Así, hace cuatro años comencé a observar los maniquíes frontales en avenida Florida y Santa Fe de Buenos Aires. Con mucha timidez creé mi línea de ropa elegante de día y otra de noche. Partí con este experimento en un local en el centro de Viña y debo reconocer que ha sido un éxito.

 

 

¿Dónde tienes locales?

 

La fábrica está ubicada en calle Los Almendros 022 Villa Alemana (F: 2120129 www.tash.cl) y los locales en: Avda. del Mar 1019 Playa El Abanico de Maitencillo; en Andrés Bello 640, Quilpué; Galería Cristal, local 179 y Galería Paseo del Mar, local 53, en Viña del Mar; en Apumanque local 401 y Providencia 2216, local 41-b en Santiago.

 

 

Sé que ya has exportado…

Sí, hemos hecho cinco exportaciones a Estados Unidos, cuatro a Divina Dancing y una a Ohana Swimwear.

 

 

¿Qué problemas has debido sortear como empresaria?

 

El peor problema, pienso, son entidades como Impuestos Internos, encuentro el colmo pagar el diecinueve por ciento al Fisco y la retención del dos por ciento de PPM cuando hay miles de países cuyos impuestos van desde el ocho al doce por ciento. Las Pymes en varios aspectos nos vemos ahogadas en Chile.

 

 

¿Cómo compites con los productos chinos, tan baratos y abundantes en el país?

 

Los productos chinos han cambiado la mentalidad de nuestra gente, las personas que andan buscando precios chinos obtienen su cosecha, que es que sus trajes de baño se transparenten, se descosan solos, no se encuentran tallas grandes, se vencen con días de calor pues no traen elástico, traen goma de amarrar billetes y eso no dura nada. No usan Lycra Dupont, usan spandex de muy baja calidad; además, están hechos para mujeres orientales que no se adaptan a la mayoría de las chilenas, nosotras tenemos más largo el tiro, más busto y caderas. En definitiva, no duran ni se adaptan a nuestros cuerpos. Por esas falencias, no me es difícil competir con ellos.

 

 

¿Y qué trae la moda para esta temporada estival?

Los diseños estivales vienen con tendencias muy coloridas, imperan las flores grandes, los arcoíris de flúor para las jovencitas y los colores con pátinas platinadas para las mujeres adultas. Por ejemplo, fondos en degrades en azul marino hasta quedar en Calipso, con flores celestes con pátina dorada, ¡hermosos!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CASA MATRIZ  Los Almendros Nº 022, Villa Alemana. / Fono: (56 - 32) 212 01 29 / ventas@tash.cl